Friday, November 03, 2006

HIGH SCHOOL

En San Miguel coexiste la cultura combativa de izquierda con la tradición aristocrática Subercaseaux. Se nota en los colegios. “Aquí, la gente se junta según donde tienes tú a los niños”, cuenta Omar. Uno clásico es el Instituto Miguel León Prado, de curas españoles, “especialmente de Barcelona, donde se jugaba mucho hockey”, dice Eduardo Díaz, un señor de perfecto traje a rayas y pañuelo en el bolsillo de la chaqueta, proveedor oficial de patines para el colegio. Agobiado por la crisis asiática en los ’90, el León Prado flexibilizó sus requisitos académicos de ingreso y “entraba el que podía pagar”, dice Pedro Arias, ex alumno del Claretiano, la competencia.

Para las niñas está el Corazón de María, de donde salieron las hermanas de Mauricio Pinilla y la conductora de Canal 13 Jeanette Moenne-Locoz. También está el Santa Rosa, donde fue a clases Yamna Lobos, hija de una profesora. Ellos son en parte la nueva estirpe sanmiguelina, más allá de la izquierda o la derecha, que se ha instalado en los nuevos departamentos, “pero compra en el Parque Arauco o se toma un helado en el Tavelli”, según Iris Aceitón. Los que se van para siempre no cambian su domicilio y vuelven a votar; o para empezar de cero, como Jorge González, que retornó a la casa de su mamá para limpiarse y componer. Guardó “San Miguel” para el último disco de Los Prisioneros. Su hermana Zaida vive aquí y pertenece a un colectivo de fotógrafas que expone retratos de bandas hip-hop en la cava.


Todos los colegios compiten por ganar en los deportes y en organizar la fiesta más apoteósica. “Si uno hace una fiesta con espuma, el otro trae a Los Chancho en Piedra y pone luces robotizadas”, dice Pedro Arias. También hay familias que dicen que viven en El Llano cuando su casa está en San Joaquín.

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